La Asociación de Funcionarios de la Universidad de la República (AFFUR) llevó a la última Mesa Representativa del PIT-CNT una propuesta de alto impacto político: romper relaciones con la Histadrut, la central sindical israelí con la que el movimiento sindical uruguayo mantiene vínculos formales.
La iniciativa parte de una caracterización que cuestiona de raíz la idea de la Histadrut como un “par sindical”. Fundada en 1920, décadas antes de la creación formal del Estado de Israel, la Histadrut no solo organizó trabajadores, sino que se convirtió en propietaria de empresas, fábricas y servicios públicos, llegando a ser durante largos períodos el mayor empleador del país. Ese rol económico y político la integró de manera directa al proyecto sionista y a la arquitectura estatal que se consolidó tras la Nakba.
Desde sus orígenes, la Histadrut promovió una lógica de exclusión sistemática de la población palestina del mercado laboral, impulsando el llamado “trabajo judío” en detrimento del trabajo árabe. Documentos históricos y testimonios de sus propios dirigentes dan cuenta de boicots a comercios palestinos, acciones directas para impedir su contratación y prácticas abiertamente racistas que hoy son reconocidas como parte constitutiva de un régimen de apartheid.
AFFUR sostiene que esa matriz no solo no fue revisada, sino que se proyecta hasta el presente. La Histadrut, lejos de constituirse en un actor crítico frente a la ocupación y el genocidio en curso contra el pueblo palestino, forma parte del entramado institucional que lo sostiene. En ese marco, el planteo no se dirige al Estado uruguayo ni a su política exterior, sino a la responsabilidad específica del movimiento sindical organizado.
El debate abre una fisura incómoda en el PIT-CNT. Mantener vínculos con una organización que, según la denuncia, legitima y ejecuta políticas de segregación racial y despojo, coloca a la central sindical uruguaya ante una definición histórica. No se trata de una diferencia diplomática ni de matices ideológicos, sino de decidir si la solidaridad internacional de la clase trabajadora tiene límites cuando se enfrenta a un Estado colonial y a sus instituciones.
Romper con la Histadrut implicaría asumir que no todas las organizaciones que se presentan como sindicales representan intereses de clase universales, y que algunas cumplen funciones estructurales en sistemas de opresión. La propuesta de AFFUR instala esa discusión en el corazón del movimiento sindical uruguayo, en un momento en que el genocidio contra el pueblo palestino ya no admite zonas grises.
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