¿Consumirás hasta consumirte?

Acá en el barrio le dicen “comer la oreja” a una persona que te quiere convencer mediante la
persistencia de algo que casi siempre o es mentira o está teñido de una visión parcial, en
beneficio generalmente del que emprende esta acción. Se dice incluso que hay expertos en
este tema. Gente que ha dedicado gran parte de su vida a comer orejas y con solo verlos venir ya sabemos que traen consigo una historia que pretenderán introducir en nuestro cerebro a cualquier costo.
A nivel social los medios comerciales de comunicación vaya que ejercen esta práctica pero de forma masiva claro, demencialmente masiva diría yo. Uno se pone frente a la tele y ya empiezan: comprá esto, comprá lo otro, no seas tarado, sumate, venite, andate, encará…en fin un montón de palabras imperativas, un montón de políticos portadores de la verdad que no entienden como somos tan giles y sigamos sin entender; un montón de marcas que no conciben como no hemos comprado más y más y más…
Todo este preámbulo de palabras repetidas, que no debelan ninguna novedad, las utilizaré para hablar de los saqueos en Argentina.
Alguno imbéciles mediáticos se preguntan: ¡Qué extraño que estos delitos se cometan cerca de las fiestas navideñas! ¡Ohhh!!!
El mismo periodista dio hace un tiempo, sin duda, la noticia que en una tarde de ofertas en EEUU hubo hasta personas muertas ante el tumulto de gente desesperada por consumir, por acceder a ofertas imperdibles (!!). En Uruguay las noches de los descuentos está atiborrada por personas sedientas de cosas banales, con las miradas perdidas en el abismo de la mercancía, con la fiebre de llevarse las baratijas en un carro lleno de guarangada humana. Lleno de basura que en poco tiempo engrosará precisamente eso, la basura de su garaje o del contenedor de la Intendencia. Productos efímeros, tan fugaces como su felicidad comprada en cuotas.

"Gente que ha dedicado gran parte de su vida a comer orejas y con solo verlos venir ya sabemos que traen consigo..."

En fin, el periodista ¿no asocia que estos saqueos coinciden con el bombardeo mediático publicitario de las fiestas navideñas? Obvio, me dirán no es la única razón, ¡yo que sé! Esa está clara, es evidente que ante ese estímulo algunos gastan sus ahorros, otros se endeudan y los que no pueden roban. Todos exhiben sus trofeos de guerra. Incluso los que saquean locales, publican en sus cuentas de redes sociales fotos de sus adquisiciones, muestran orgullosos haber conseguido consumir, pues ese es el mandato divino de estos tiempos. El único
mandamiento del capitalismo actual: consumirás hasta consumirte.
¿Qué diferencia hay entre esa señora que entró a los codazos al shopping y se llevó dos plasmas y quedó endeudada por varios años, con el que rompió el vidrio y se llevó el mismo plasma de la misma marca? ¡Ahh sí, una se lo ganó trabajando! ¡Jaja!
¿Eso es lo único que importa? ¿Qué diferencia hay entre los muertos de EEUU en los tumultos por acceder a las ofertas y los de Córdoba? ¿Cuándo analizamos casos de adictos a las drogas, importa mucho como consiguieron la sustancia? ¿Acá, el drama es la propiedad privada o el impulso de consumir desenfrenadamente?
Lo único claro es que el vendedor de plasmas cobró por igual. ¡Ahí no hay diferencias entre como se adquiere el producto! ¡Qué maravilla no! ¡Como se diluye lo legal y lo ilegal en el bolsillo de un capitalista!
Los que ponen la mira en como los adictos al consumo se hicieron del plasma y no en la enfermedad que contrajeron, son unos hijos de puta. ¡Cada vez somos más reduccionistas!
pero uno se cansa de buscarle términos correctos a estas ratas. ¿Quiénes son esos hijos de puta? Y bueno, los socios de empresas multinacionales, los dueños de los medios comerciales de comunicación, los dueños de las agencias de publicidad, los empleados que son concientes de lo que están haciendo, los dueños de las grandes superficies comerciales y los políticos que amparan y protegen este sistema de mierda. Ya sé, me faltan un montón, pero hay que diferenciar siempre entre los dueños del circo y los monos.
Estos empresarios, son los mafiosos dueños de bocas de productos de mierda que enferman a la gente, a toda la gente. Estos son los que después le quieren echar la culpa a los pobres por la inseguridad que ellos provocan. Son instigadores de la violencia, son los jefes de una banda de pistoleros camuflados en un Estado que les sirve de trinchera, en un Estado que pretende ser de todos y para todos y es solo el aparato de control social que los mantiene en la impunidad y a nosotros en la estupidez mental.

Miren... ¿Qué hacemos? Ah, ¡yo que sé! Pero se me ocurren algunas cosas que estarían bien. ¡Tomar algunas medidas urgentes! ¿Por qué no decirlo?

1) No ir más a los shopping ni a los grandes supermercados. Comprar todo en las ferias y
almacenes de barrio. Tomarse unos minutos antes de ir hacer las compras y racionalizar el uso que le daremos al producto. Ver si no podemos acceder a él de otra manera.

2) Reciclar todo lo que se puede, reutilizar, hacer la menos basura que nos sea posible.

3) Fomentar, construir, participar en medios alternativos de comunicación y no darle más pelota a los comerciales. No darle más pelota significa, no consumirlos, eso implica, no fomentar la catarata publicitaria que conllevan.

4) Cultivar todo lo que podamos en los espacios que tengamos. Sentir la hermosa sensación deconsumir cosas generadas por nosotros mismos, por pocas que sean. Es experimentar la autogestión en algo tan fundamental como la alimentación. Esto incluye plantas aromáticas y medicinales, claro. Tomarse un té de guaco cuando tenemos tos en vez de ir a la farmacia a comprar un jarabe nos posiciona en otro lugar respecto a los laboratorios. Aunque esta acción parezca insignificante es fundamental empezar a experimentarla. Por supuesto los que fuman marihuana, ¡déjense de joder y planten!, más ahora que no van en cana. ¡Eso de anotarse en un registro de consumidores no existe!

5) Subirse a la bici y no darle más dinero ni tiempo a las empresas de transporte que nos tratan como ganado.

6) Tratar de laburar en algo que dependa de nosotros y si sentimos que no podemos hacerlo ahora, generar algún emprendimiento pequeño autogestionado, una changuita al menos para ir manejando cuestiones que cuando no echen del laburo o no aguantemos más nos va a venir bien la experiencia.

Pa! Iba a escribir una cosa sobre los saqueos y terminé metiendo una lista entre hippie y subversiva. Como punto 8 ya que estamos, y para terminar, les sugiero que la pasen bien, que busquen a la buena gente y disfruten todo lo que puedan, que brinden a la salú de los que la pasan no tan bien y de los que no están.
Que amen hasta “ensanchar el alma”, que odien hasta que los ojos no puedan más de bronca y estallen…y siempre, siempre, tengan presente que de nada sirve sentirlo si esos estallidos más tarde que temprano no son en la calle.

Salú compañeros!
Arriba los que luchan!

 

Crónicas corsarias, dic. 2013, Pueblo Ferrocarril, noroeste de Mdeo.

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