En el frío oscuro de catacumba del túnel logra distinguirlo cuando ya es tarde. En un inútil intento por salvar la vida apunta su fusil, y en el momento en que apreta el gatillo se despierta de la pesadilla, mientras dispara a sus propios compañeros. Otra aparición fatídica del fantasma de Gaza, que se cobra nuevas víctimas. El episodio ocurrió en el balneario turístico de Ashkelon, en Israel, según reporta el canal 12 de ese país. Un grupo de soldados se encontraba de vacaciones del genocidio en Gaza, en ese concurrido balneario israelí, y uno de ellos abrió fuego sobre sus compañeros de habitación. "Estamos peleando contra fantasmas en Gaza" es algo que decían inicialmente los soldados, y ahora toda la prensa israelí. "La referencia a los “fantasmas” de Gaza está relacionada con las tácticas de guerra de guerrillas que utiliza la resistencia palestina para luchar contra los soldados israelíes invasores" indica Palestine Chronicle. Luchan en pequeñas unidades con autonomía de acción para ejecutar tácticas tales como emboscadas, trampas explosivas, ataques sorpresa y operaciones de francotiradores.
Explotando en las redes - Las trampas explosivas
Merecen todo un capítulo aparte, porque están relacionadas con montones de videos virales en las redes, y con el lado más ingenioso y desagradable del fantasma de Gaza.
El término en inglés ("booby trap") se traduce literalmente como "trampa tonta", y es el que se emplea para mencionar este tipo de trampas.
En un video difundido por Jon Elmer en uno de sus reportes en Electronic Intifada, se puede ver a un soldado israelí de franco, bajando de su camioneta y yendo a arrancar un banderín palestino puesto a unos 10 mts de una carretera cercana a Gaza. En un rapto de furia por la insolencia, el soldado se acerca y mueve su pierna en balancín para patearlo. Lo siguiente que se ve es una explosión de polvo y fragmentos que vuelan por los aires. Ya sabemos de dónde salen esos "fragmentos".
Amparados en la censura y el impulso artificial a sus publicaciones en las redes sociales, cientos de soldados israelíes suben videos a Instagram y TikTok bailando frente a las explosiones de casas y edificios, o mientras arrojaban granadas a casas. Y desde hace pocos meses algunos canales en las redes muestran el antes y después de esos videos, en el que se ve a muchos de estos soldados en procesos de rehabilitación por las amputaciones de sus piernas. Bajas muy altas
El Cnel. (R) Douglas Mc Gregor del ejército estadounidense indicó a mediados del año pasado que es un error mirar al número de muertos del ejército de Israel. "Lo que hay que mirar es el número de heridos. Muchos de esos heridos no podrán volver al campo de batalla, porque sufrieron heridas que les cambiaron la vida. Así que, para propósitos militares, son bajas definitivas." Según el canal 7 de Israel, a mediados del año pasado, ese número era de 70.000; y ya en ese momento el Estado Mayor del ejército de Israel tenía claro que para fines de ese año iban a recibir 20.000 más de estas bajas definitivas por amputaciones o desórdenes mentales irrecuperables.
El fantasma persistente
"¡¿Porqué me mataste?!. ¡Eso me pregunta cuando lo veo en sueños!" grita Ido Gal Razon en un rapto de lucidez en un comité del Parlamento israelí. "¿Cómo se puede vivir así el día después? ¿Cómo se puede comer?. Maté a 40 "terroristas" para ustedes y ahora no me dan la ayuda que necesito para sobrellevar el trauma". Su madre, con gesto de súplica, agrega "No sabemos cómo sobrellevar estos estallidos de ira. Su padre lo echó de la casa y el psiquiatra me dijo que lo eche, también, incluso si luego lo veo durmiendo en la calle". Este es un testimonio de 2015, sobre la operación de 2007 en el campo de refugiados de al-Maghazi, en Gaza, en la que el ejército de Israel mató a 20 palestinos. El número 40 que menciona Gal Razon refiere al total de palestinos que mató durante su tiempo activo en el ejército. En 2024 la esposa de un soldado que estaba en servicio en Gaza mató a su propio hijo de 6 años y salió a la calle con un hacha a intentar agredir a transeuntes. Este es otro aspecto, tal vez el más sutil (más fantasmagórico, siguiendo con la metáfora) del fantasma de Gaza, que persigue a los soldados israelíes a través del desorden del stress post-traumático.
La pandemia del fantasma
Si tomamos en cuenta que en Israel el servicio militar es obligatorio, y que tiene 700.000 reservistas en una población judía de 7 millones, y que la única función del aparato militar de Israel es vigilar y reprimir a la población palestina, no es difícil entender el tipo y nivel de desorden psico-social en el que se encuentra la sociedad israelí. Y no es que no se den cuenta ellos mismos, es que simplemente no pueden parar. El país está siendo abandonado desde antes del 7 de octubre tanto por personas como por el dinero, tanto de personas como de fondos de inversión. El ejército está enfrentando una ola de deserciones, el sistema de salud mental está totalmente colapsado y los colonos que tuvieron que abandonar las cercanías de Gaza y el norte de Israel han resuelto que no regresarán hasta que esas zonas no estén en paz absoluta. Y son 200.000 que están viviendo en hoteles a expensa total del Estado, en una situación de contingencia que ya va para 2 años, con miras a 10 años más de guerra, según ha dicho Netanyahu varias veces. Y en medio de todo este caos y locura, asomando en la niebla de la censura y las mentiras, está el fantasma de Gaza, con su Kufiya, bailando la dabke, ese enérgico y elegante baile palestino-libanés, surgido hace siglos para amasar la tierra con la que hacían sus casas.



