La reciente intervención pública de la empresa Centenario, al retirar su patrocinio a agrupaciones carnavaleras por su postura sobre Gaza, expuso un escenario político inusual en Uruguay: por primera vez en muchos años, una empresa decide intervenir abiertamente en el debate público. Sin embargo, según la investigación presentada por Ismael Samandú, este episodio es apenas la superficie de un entramado histórico y profundo entre sectores del empresariado uruguayo y el Estado de Israel.
De acuerdo con el trabajo, que se basa en documentación pública, registros institucionales y en la lista de millonarios uruguayos investigada por el semanario Brecha, varios empresarios locales mantienen vínculos estables con organizaciones sionistas y han desarrollado negocios crecientes con Israel, incluso en el actual contexto de genocidio contra el pueblo palestino. La investigación señala que estas conexiones incluyen participación en instituciones sionistas en Uruguay, relaciones políticas y comerciales con el Estado israelí y beneficios económicos derivados de exportaciones que aumentaron en los últimos años.
La publicación detalla que este fenómeno se extiende a distintos rubros, pero advierte que el capítulo referido a frigoríficos —uno de los sectores con mayor volumen de negocios con Israel— es tan amplio y complejo que será abordado en una entrega posterior. Samandú sostiene que el análisis permite observar cómo parte del empresariado uruguayo no solo mantiene vínculos históricos con el Estado israelí, sino que se beneficia económicamente en medio del genocidio en Gaza.
La investigación se difunde desde Montevideo y corresponde a la primera parte de un trabajo más extenso, cuyo objetivo es documentar de forma sistemática la relación entre poder económico uruguayo, intereses internacionales y el impacto político-cultural que estos vínculos tienen en el país.
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