La concentración también domina las redes sociales en Uruguay

Un gráfico difundido por Gustavo Gómez, director de OBSERVACOM, muestra que el uso de redes sociales en Uruguay está fuertemente concentrado en pocas plataformas. La lógica de los monopolios no se limita a los medios tradicionales y plantea nuevos desafíos para la democracia y el debate público.

Redes concentradas, poder concentrado

Un gráfico divulgado en la red X por Gustavo Gómez, referente del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (OBSERVACOM), volvió a poner sobre la mesa una discusión clave: en Uruguay, la concentración de medios también se reproduce en el ecosistema digital.

Los datos muestran un comportamiento singular respecto a otros países. El 98% de los usuarios de redes sociales en Uruguay utiliza WhatsApp, seguido por Facebook con un 76% e Instagram con un 69%. Las tres plataformas pertenecen al mismo conglomerado empresarial, Meta, lo que evidencia una altísima concentración del acceso, la circulación de información y la interacción social en manos de un único actor privado.

Más atrás aparece YouTube, con un 54% de penetración. El dato relativiza la idea de masividad asociada a esta plataforma: casi la mitad de la población uruguaya no la utiliza. Sin embargo, su peso específico es alto debido a la intensidad y el tiempo de consumo de quienes sí la usan.

El caso de X resulta especialmente revelador. Apenas el 24% de los uruguayos tiene cuenta en esa red, pese a que allí se concentra gran parte del debate político, mediático y dirigencial. La desproporción entre su bajo alcance poblacional y su enorme influencia pública expone la existencia de una burbuja política altamente activa, pero socialmente reducida.

Este fenómeno no es nuevo. Algo similar ocurre con los informativos de televisión o ciertos programas radiales de referencia: audiencias relativamente pequeñas que, sin embargo, concentran a dirigentes políticos, sindicales, empresarios y formadores de opinión. X amplifica esa lógica y la retroalimenta en tiempo real.

La concentración en redes también cuestiona la idea de una supuesta libertad plena en el espacio digital. Así como ocurrió históricamente con los medios tradicionales, las plataformas son empresas con intereses comerciales concretos, que controlan algoritmos, flujos de visibilidad y condiciones de acceso. La comunicación alternativa no se produce fuera de estas estructuras, sino —en gran medida— dentro de ellas.

El gráfico difundido por OBSERVACOM deja en evidencia que discutir la concentración mediática hoy exige ampliar la mirada: no alcanza con analizar radios, diarios o canales de televisión. El poder comunicacional, en Uruguay, también está profundamente centralizado en las redes sociales.


La concentración del poder comunicacional se reproduce y se profundiza en el ecosistema digital, desafiando la idea de pluralismo y libertad en las redes sociales.

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