En el día 652 del genocidio en Gaza, los números ofrecen una dimensión brutal de una catástrofe humanitaria que ya se perfila como una de las más documentadas y silenciadas de la historia contemporánea.
Según datos actualizados al 29 de julio y recopilados de fuentes como el Ministerio de Salud de Gaza, la ONU y diversas organizaciones humanitarias, el promedio de asesinatos diarios asciende a 90,6 personas. La cifra total de muertes registradas supera las 60.000, de las cuales al menos 19.000 eran niños. Esta contabilidad, minuciosamente registrada por las autoridades sanitarias de Gaza, incluye nombre, apellido y documento de cada víctima.
La niñez palestina es blanco sistemático de la ofensiva israelí. Hasta el momento han sido asesinados 211 recién nacidos, 25 bebés menores de un año y al menos 60 niños por desnutrición. A esto se suman 12.048 mujeres asesinadas, 1.690 trabajadores de la salud y 243 funcionarios de la ONU.
En paralelo, 71.000 niños menores de cinco años se encuentran al borde de la hambruna, y más de 52.000 mujeres están cursando embarazos. En este contexto, con un sistema de salud devastado y solo 12 hospitales funcionando parcialmente (de los 36 que operaban antes del 7 de octubre), el colapso sanitario es inminente. La capacidad hospitalaria se ha reducido a 2.000 camas, muchas de ellas en zonas bajo inminente orden de evacuación.
La situación de los desaparecidos también genera alarma. Un estudio de la revista médica The Lancet, publicado el 9 de junio de 2024, estima que por cada muerte registrada hay cinco no registradas, lo que elevaría el número real de muertes a 186.000 personas. Una cifra similar se deduce del informe del investigador Jacob Garb (Universidad Ben Gurión), que al analizar datos de las propias Fuerzas de Defensa de Israel, detectó una diferencia de 377.000 personas entre la población censada y la actual. Aun descontando 100.000 desplazamientos, el número de desaparecidos rondaría los 277.000.
La violencia no se limita a bombardeos. Desde la implementación del plan alimentario de la Gaza Humanitarian Foundation, una estructura impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump tras la clausura de las instalaciones de la UNRWA, al menos 1.054 personas fueron asesinadas durante la distribución de alimentos, 766 de ellas en los propios puntos de entrega.
En Gaza, donde cada día nacen 183 bebés —más que en Uruguay, con un millón de habitantes más—, la estructura demográfica, sanitaria y social se desintegra. Aun si el genocidio se detuviera hoy mismo, el deterioro físico, psíquico y social dejará un daño estructural de consecuencias irreparables para generaciones enteras.
«Probablemente antes de fin de año estemos hablando de medio millón de personas asesinadas«, señalan desde el colectivo que elaboró el informe. Esto representa cerca del 25% de la población de Gaza.
La comparación con Uruguay es tan incómoda como reveladora. Gaza, aun bajo genocidio, tiene más camas hospitalarias por habitante que Uruguay en condiciones de paz. Mientras tanto, la comunidad internacional permanece, en su mayoría, en silencio.



