Podría iniciarse un ciclo justamente con este episodio: el momento en que las tensiones históricas dentro del Frente Amplio —entre el Partido Comunista, el Partido Socialista y el PVP por un lado, y la línea gobernante del MPP y el Astorismo por otro— dejan de ser un asunto interno para convertirse en una disputa expuesta, inevitable y con consecuencias políticas reales. Estas diferencias no son nuevas, pero el ejercicio de gobierno las amplifica hasta niveles inéditos. Y esto abre un interrogante central para todo el ciclo: ¿estamos ante el límite de la convivencia interna o ante el comienzo de un reacomodo más profundo en la izquierda uruguaya? La pregunta estratégica es si estos sectores críticos pueden —o quieren— mantenerse dentro del Frente Amplio sin poner en riesgo su identidad política y su vínculo con sus bases.Si decidieran un distanciamiento, ¿lograrían sostener su caudal electoral y su representación parlamentaria?¿O existe un “abismo por izquierda” donde todo proyecto fuera del Frente termina desvaneciéndose, como le ocurrió al 26 de Marzo? Del otro lado, si no se animan a dar ese paso, ¿el descontento de sus votantes migrará hacia opciones por fuera del sistema de partidos tradicional, como Salle u otros actores emergentes? La política uruguaya suele reaccionar tarde: ¿no será demasiado esperar hasta después de 2030 para resolver estas tensiones? En este ciclo también se vuelve imprescindible diferenciar entre tres planos que no siempre coinciden: Dirigentes, que negocian dentro de la lógica estrictamente electoral y dependen de acuerdos para sostener representación. Militantes, que en muchos casos mantienen disciplina orgánica y justifican las contradicciones en nombre del “proceso histórico”. Votantes, que son quienes hoy muestran más señales de incomodidad: por el genocidio en Palestina, por la cercanía con gobiernos de derecha, por el conflicto con sindicatos, por el deterioro de áreas sensibles, o por la sensación de que el Frente Amplio ha perdido perfil ideológico claro. En el fondo, lo que está en disputa no es sólo la ubicación de estos sectores críticos: es la definición misma de qué significa ser izquierda en Uruguay en un contexto donde la alternancia electoral borró diferencias y tendió a homogeneizar el sistema político. Este ciclo puede explorar si estamos ante el final de una etapa o el inicio de otra, donde organizaciones sociales, sindicatos y movimientos territoriales empiezan a marcar un camino que los partidos parecen incapaces de encarar. Foto de la portada: Duccio (c. 1310) Cristo es llevado a una montaña y enfrentado a un abismo.La prueba, la decisión moral, la tentación de elegir un camino radical.
Tras el paro nacional, trabajadores tercerizados del MIDES siguen sin cobrar y denuncian que la situación se agrava
A una semana del paro nacional del jueves 13 de noviembre, los trabajadores tercerizados del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) continúan denunciando atrasos en el pago de salarios, afectando especialmente a quienes sostienen los servicios más sensibles del Estado. Estos funcionarios —que trabajan en refugios para personas en situación de calle, dispositivos para mujeres víctimas de violencia, atención a expresos, personas con adicciones y centros diurnos— están nucleados en el SUTIGA (Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines). Pese a las medidas de lucha y la reunión mantenida con autoridades del ministerio, cerca de 100 trabajadores de unos 15 refugios siguen sin cobrar. En entrevista con La noticia es otra, Diego Andrada, de la Secretaría de Tercerizados y la Dirección Nacional de SUTIGA, remarcó que la situación ya es “insostenible”. Explicó que el problema no es nuevo: se arrastra desde el gobierno anterior y continúa bajo la actual administración, donde la combinación de burocracia, falta de controles y un esquema de tercerización fallido mantiene trancados los pagos. Mientras tanto, los trabajadores enfrentan consecuencias gravísimas: hay quienes están a punto de ser desalojados, y algunos incluso podrían terminar ingresando ellos mismos a los refugios donde trabajan. La paradoja es tal que varios funcionarios han recibido colectas realizadas por los propios usuarios de los refugios —personas en situación de calle, sin ingresos estables— para poder comer o pagar transporte. Andrada lo describe como “el reino del revés”. Aunque el actual MIDES, encabezado por Gonzalo Civila, escucha al sindicato —algo que no sucedía en la administración anterior— el problema no se ha resuelto y no existe todavía un mecanismo que garantice el cobro en fecha. El trasfondo estructural El sindicato reiteró que la raíz del problema es la tercerización, que introduce procesos burocráticos y controles que retrasan cada pago. El Estado gira fondos a diversas organizaciones (ONG, cooperativas, grupos religiosos), pero las auditorías y la falta de funcionarios para procesar las rendiciones generan cuellos de botella que terminan golpeando siempre al trabajador. A pesar de trabajar con poblaciones extremadamente vulnerables —personas en situación de calle, mujeres víctimas de violencia, expresos, personas con problemas de salud mental o consumo— este conflicto sigue siendo invisibilizado en la agenda política y mediática. SUTIGA avanza en organización El paro del 13 marcó un salto cualitativo: por primera vez, trabajadores que cobraron se solidarizaron con quienes no, fortaleciendo la unidad del sector. SUTIGA advierte que, si no hay soluciones inmediatas, las medidas continuarán. Suscribite a “La noticia es otra” — Reactiva Contenidos Para que estas historias se conozcan y no queden afuera de la agenda, apoyá este proyecto periodístico.Sumate con tu suscripción.
Israel viola el alto al fuego y restringe la ayuda humanitaria a Gaza
A más de un año del inicio del genocidio contra el pueblo palestino, las cifras siguen mostrando el carácter sistemático de la agresión israelí.Según el Ministerio de Salud de Gaza, 68.872 personas han sido asesinadas y más de 171.000 resultaron heridas hasta el 6 de noviembre de 2025. El 80 % del sistema de salud está colapsado y el 90 % de las viviendas y edificios fueron destruidos total o parcialmente. Mientras tanto, Israel violó casi 200 veces el alto al fuego acordado el 10 de octubre, lanzando en los últimos días más de 150 toneladas de bombas sobre el enclave. Las incursiones aéreas y terrestres se suman a la política de asfixia humanitaria que mantiene en pie el bloqueo.De los 13.200 camiones de ayuda prometidos, solo ingresaron 3.203, el 24 % del total, según datos cruzados entre el Ministerio de Gaza y la ONU. El compromiso israelí era permitir la entrada de 600 camiones diarios, pero apenas ingresan alrededor de 100, una sexta parte. La ayuda médica es aún más restringida: apenas el 10 % de los suministros sanitarios necesarios logra llegar a destino.Más de 350.000 personas con enfermedades crónicas sobreviven sin medicación, mientras los hospitales improvisan recursos mínimos para atender amputaciones y heridas provocadas por bombardeos.Incluso se han documentado casos de juguetes-trampa con explosivos, dejados por el ejército israelí en zonas residenciales. En este contexto, Ismael Samandú actualiza las noticias más relevantes sobre el genocidio al pueblo palestino: un panorama en el que las violaciones al cese del fuego y el bloqueo de la ayuda humanitaria desmienten la narrativa de la “tregua” y confirman la continuidad del exterminio. 🗞️ Suscribite a La noticia es otra, de Reactiva Contenidos, para recibir nuestras notas con otra mirada sobre la política y el mundo.
El alcalde socialista que corre por izquierda al Frente Amplio
En Nueva York acaba de ganar las elecciones un alcalde que rompe todos los moldes del poder tradicional estadounidense. Soran Mandani, de 34 años, nacido en Uganda, musulmán y abiertamente socialista, asumirá la conducción de una de las ciudades más importantes del mundo con un programa que en cualquier país del sur global sería tildado de radical. Su plataforma incluye congelar los alquileres, hacer gratuito el transporte público, garantizar guarderías y educación preescolar sin costo y crear supermercados estatales para frenar la especulación y regular los precios.Además, Mandani propone financiar estas medidas con impuestos a los millonarios, un planteo que sintoniza con los reclamos del sindicalismo y la juventud norteamericana que vuelve a mirar hacia las ideas socialistas con simpatía. El nuevo alcalde no oculta su respaldo al movimiento de boicot contra el Estado de Israel (BDS) y denuncia la complicidad del gobierno estadounidense con el genocidio en Gaza, posiciones que en el contexto político neoyorquino resultan tan audaces como inéditas. Desde Uruguay, el contraste es inevitable. Mientras Mandani impulsa políticas públicas de redistribución y control estatal, parte de la izquierda local gobierna con miedo a molestar a los mercados, resignada a que los supermercados privados decidan cuánto vale la comida y los bancos dicten los tiempos de la política. Debe ser complejo para la izquierda uruguaya quedar a la derecha de un yanki. 🗞️ SUSCRIBITE a La noticia es otra, de Reactiva Contenidos, para recibir nuestras notas con otra mirada sobre la política y el mundo.
EE.UU. vuelve a mirar su patio trasero
Trump ordenó el bombardeo de 13 lanchas en el Caribe, sin mediación judicial ni protocolo internacional. Su gobierno se ampara en informes propios para declarar que Venezuela es un “narcoestado”, justificando así ataques extraterritoriales en aguas internacionales. Pero según expertos citados en medios latinoamericanos, la ruta real de la droga hacia Estados Unidos pasa por el Pacífico, no por el Caribe. Al mismo tiempo, el expresidente reactivó la base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico, abandonada desde 2004. Construida durante la Segunda Guerra Mundial, esta base fue durante décadas un punto clave de control regional. Su reapertura, con nuevos despliegues de armamento y aviones, marca el regreso de una vieja lógica imperial: vigilar y disciplinar su “patio trasero”. El gesto se inscribe en la tradición de la Doctrina Monroe, aquella que proclamaba “América para los americanos”. Dos siglos después, la frase se actualiza con misiles y operaciones navales. En vez de contener el avance europeo, ahora busca frenar la presencia china y rusa en América Latina, en particular en torno a los yacimientos petroleros venezolanos y la disputa por la moneda del comercio energético. Mientras tanto, otros gobiernos parecen reaccionar a esa presión. En Brasil, el operativo militar en Río de Janeiro —con más de 130 muertos— se leyó como una señal de “colaboración pragmática” frente al discurso de Trump sobre el narcotráfico. En Venezuela, Maduro derriba avionetas sospechosas sobre el Caribe, en un gesto espejo del bombardeo estadounidense. El resultado: una región atrapada entre la reactivación del intervencionismo clásico y el reflejo de los gobiernos que buscan no ser señalados como cómplices del narcotráfico.Trump revive la vieja consigna de Monroe, pero ya sin el brillo del siglo XIX. En la fase final de su poder global, Estados Unidos parece mirar al sur más por miedo a su declive que por ambición de futuro. 📻 SUSCRIBITE a La noticia es otra de Reactiva Contenidos para recibir análisis y notas exclusivas sobre política internacional y América Latina.
Palestina: la sociedad sigue apostando por la resistencia
Una nueva encuesta muestra que, pese a la devastación y el cerco israelí, la mayoría del pueblo palestino mantiene su apoyo a la lucha armada y a su principal referente político, Marwan Barghouti, encarcelado en prisiones israelíes desde 2002. Según los datos difundidos, el 70 % de los palestinos se opone al desarme de Hamás, con diferencias entre regiones: un 55 % en Gaza y un 85 % en Cisjordania. Al mismo tiempo, un 40 % de la población en toda Palestina considera que la resistencia armada es el camino más eficaz hacia la emancipación, frente a un 36 % que prefiere la vía negociadora y apenas un 19 % que opta por la resistencia pacífica. En el terreno político, la figura de Marwan Barghouti emerge con fuerza: si hoy hubiera elecciones, obtendría el 34 % de los votos, superando tanto a Mahmud Abbas (9 %) como a Jalid Mashal (24 %), líder de Hamás. Incluso en las condiciones actuales de encarcelamiento y deterioro físico, Barghouti sigue siendo el único dirigente capaz de articular una unidad nacional palestina, una figura bisagra comparable —según analistas y organismos internacionales— al papel que desempeñó Nelson Mandela en Sudáfrica. Para Ismael Samandú, que analizó los resultados en Reactiva Contenidos, estos números reflejan “una sociedad que, lejos de rendirse, reafirma su derecho a la resistencia frente al genocidio en curso”. Las encuestas, realizadas por la propia Autoridad Palestina —tradicionalmente enfrentada a Hamás—, confirman que el intento de aislar a las brigadas palestinas no ha debilitado el apoyo popular a su causa, sino que lo ha consolidado. 📻 SUSCRIBITE a La noticia es otra de Reactiva Contenidos para recibir análisis y notas exclusivas sobre política internacional y Medio Oriente.
Gaza: el “cese el fuego” que se convirtió en una trampa mortal
El llamado “cese el fuego” en Gaza terminó siendo, una vez más, una trampa mortal para la población palestina. A pesar de los anuncios internacionales y de la retórica diplomática que habló de una tregua humanitaria, los ataques no cesaron y la población que intentó regresar a lo que fueron sus hogares —ya reducidos a escombros— volvió a encontrarse con la muerte. En los 13 días que duró este supuesto cese de hostilidades, Israel violó el acuerdo en al menos 47 ocasiones, dejando más de un centenar de muertos, según datos citados en el programa La Noticia es Otra de Reactiva Contenidos.Las violaciones incluyeron bombardeos aéreos, disparos de artillería, ataques con drones y tiroteos a desplazados que intentaban transitar por los corredores humanitarios acordados. En uno de los episodios más atroces, una familia de 11 personas fue masacrada mientras se desplazaba en un ómnibus hacia los restos de su vivienda. El retorno imposible Lo que el mundo llamó “retorno” a Gaza es, en realidad, una dispersión forzada de sobrevivientes. Familias que buscan entre ruinas lo que alguna vez fue su casa son blanco de ataques directos. Las zonas densamente pobladas, aquellas a donde retornaron miles de desplazados, volvieron a ser bombardeadas.“El alto el fuego fue una carnada, una estrategia más del genocidio”, se dijo en el programa. Lo mismo había ocurrido con falsos envíos de ayuda humanitaria en el pasado: operaciones diseñadas para atraer y eliminar civiles. La ayuda que no llega El Gobierno israelí se había comprometido ante Naciones Unidas a permitir el ingreso de 600 camiones diarios de ayuda humanitaria. Sin embargo, según datos del propio centro de operaciones de la ONU, solo 71 camiones por día llegaron efectivamente a destino.La mayoría fue interceptada o saqueada con conocimiento y cobertura del ejército israelí, que dirige los convoyes por zonas controladas por grupos colaboracionistas.Así, el hambre y la escasez siguen siendo armas de guerra, administradas con precisión burocrática. La complicidad internacional Mientras la población palestina sigue muriendo a gran escala, los gobiernos occidentales celebran la “tregua” y callan ante las nuevas masacres. Estados Unidos mantiene su presión sobre Israel para sostener la ofensiva, mientras la Unión Europea mira hacia otro lado.“La comunidad internacional legitima el genocidio bajo la palabra ‘cese al fuego’”, se denunció desde el programa, recordando que el silencio de los países que festejaron la tregua equivale a una complicidad directa. Gaza, capital de la nueva humanidad En la transmisión, los periodistas compararon la resistencia palestina con la defensa de Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial. “Gaza es la capital de la nueva humanidad”, afirmaron, “una ciudad sitiada, hambrienta y destruida que sigue resistiendo al exterminio”. El genocidio continúa su curso, disfrazado de tregua.Y mientras el mundo discute semánticas diplomáticas, los palestinos siguen muriendo entre los escombros, bajo un cielo sin tregua.
La Teja reclama su liceo bachillerato: “No vamos a esperar otros cinco años”
La comisión vecinal “Pro Liceo Bachillerato de La Teja” viene impulsando esta obra desde hace casi tres años. La iniciativa nació en 2023 en la sede de la Institución Atlética La Comparsita, donde docentes, vecinos y sindicatos del barrio comenzaron a organizarse para reclamar algo elemental: que los jóvenes de La Teja puedan cursar el bachillerato sin tener que viajar todos los días a otros barrios. La Teja pertenece al municipio más poblado de Montevideo, con más de 200 mil habitantes. Sin embargo, no tiene un solo liceo de segundo ciclo, lo que obliga a más de 800 estudiantes por año a trasladarse a otros puntos de la ciudad.El problema no es menor: las estadísticas muestran que es precisamente en esas edades donde se concentran los mayores niveles de abandono educativo. Tres años de trabajo y un solo obstáculo: la falta de voluntad política La comisión —integrada por sindicatos como Fenapes, Sudma, Fancap, la Federación de la Química, clubes deportivos y cooperativas de vivienda del barrio— presentó en 2023 más de 10 mil firmas ante el Codicen solicitando la construcción del liceo.El propio expediente oficial de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) reconoció que la obra es viable y necesaria, pero el Gobierno no la incluyó en el presupuesto quinquenal. “Sabíamos que había que esperar un nuevo gobierno para que entrara en el presupuesto. Lo que no imaginábamos era que íbamos a quedar afuera otra vez”, señalaron los voceros vecinales en La Noticia es Otra, de Reactiva Contenidos. El reclamo no es simbólico: los vecinos piden un liceo de bachillerato con 20 salones y gimnasio, infraestructura que hoy no existe en ninguno de los centros de enseñanza de la zona. Un barrio movilizado Durante el último año, la comisión ha organizado marchas, festivales, visitas a comisiones parlamentarias y actividades culturales. El reclamo fue acompañado por clubes como Progreso, Potencia, Uruguay Montevideo y Verde y Rojo, cuyos planteles salieron a la cancha con pancartas exigiendo la obra.También se sumaron artistas, comunicadores y deportistas que crecieron en el barrio y conocen de primera mano las dificultades de estudiar lejos de casa. “Nuestra tarea va a terminar cuando todo el barrio corte la cinta del liceo”, repiten los vecinos en cada movilización. Presupuesto militar, deuda educativa El reclamo de La Teja expone, una vez más, la prioridad política de los recursos.Mientras la educación continúa lejos del 6% del PBI, las Fuerzas Armadas —en un país sin guerra— reciben un presupuesto de guerra, que incluso cubre jubilaciones de militares de la dictadura.El contraste es brutal: miles de jóvenes sin acceso al bachillerato frente a un aparato militar sobrefinanciado. “Como sociedad seguimos pagando la herencia de la dictadura mientras se posterga la enseñanza”, denunció uno de los referentes del movimiento. La pelota está en el Parlamento El proyecto aún puede ser incorporado durante la etapa parlamentaria de discusión presupuestal, pero el tiempo corre: el plazo es de 90 días.Si no se incluye ahora, el barrio deberá esperar otros cinco años.Y los jóvenes de La Teja seguirán haciendo lo imposible para estudiar fuera del barrio… o simplemente dejarán de hacerlo.
148 familias de Barros Blancos al borde del desalojo: la cooperativa Primavera enfrenta un remate por una deuda ínfima
Una situación límite atraviesan las familias de la cooperativa de viviendas Primavera, en Barros Blancos. Después de 21 años de pagar puntualmente sus cuotas, primero al Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) y luego a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), hoy se enfrentan a un remate judicial que podría dejarlas en la calle.La deuda reclamada no supera los 45 mil dólares, pero las 148 familias ya abonaron más de seis millones y medio de dólares en este tiempo. El caso, que combina errores judiciales, estafas históricas y omisiones del Estado, fue reconstruido en el programa La Noticia es Otra, del canal Reactiva Contenidos, donde el actual presidente de la cooperativa, Never Leites, repasó una historia de más de tres décadas de abusos, corrupción y resistencia. De la estructura militar al cooperativismo por supervivencia La cooperativa fue fundada en 1993, originalmente compuesta por personal militar vinculado a la aviación. Su primer presidente, el entonces oficial Juan Uría, se apropió de cerca de 400 mil dólares de los fondos de obra y los utilizó para comprarse una estancia en Florida. Aquel fraude marcó el comienzo de una cadena de estafas que aún hoy repercuten en los vecinos. A comienzos de los 2000, los cooperativistas sufrieron un nuevo golpe: el Instituto Técnico Quasit, dirigido por Pérez Cárdenas, cobró miles de dólares a las familias para “reactivar” la obra y desapareció del país con el dinero.Luego llegaría otro personaje clave en el deterioro institucional: el abogado Juan Machín, quien asesoró a la cooperativa para presentarse a concurso voluntario de acreedores. Esa maniobra —calificada hoy como “suicida” por los propios socios— significó la admisión judicial de insolvencia y abrió la puerta al proceso de remate. La paradoja de la deuda Lo que vuelve el caso aún más absurdo es la proporción entre lo que ya pagaron y lo que se les reclama: En más de dos décadas, las familias aportaron alrededor de 6,5 millones de dólares, mientras los acreedores reconocidos —entre ellos el BPS y algunos proveedores— no superarían los 45 mil.Aun así, la Justicia mantiene el proceso de ejecución.“No hay lógica alguna en que se ponga a cientos de personas en la calle por una deuda mínima, después de haber pagado todo”, denunció el conductor del programa, en alusión a la jueza Rosana Re Fraschini Benítez, responsable del expediente. Esperando un gesto del Estado El Poder Ejecutivo se excusa en la “separación de poderes” para no intervenir, mientras la ANV continúa cobrando las cuotas a los vecinos. Desde la cooperativa plantearon tres alternativas concretas al gobierno: Destinar parte de las cuotas actuales al pago de la deuda judicial, sin interrumpir los aportes a la ANV. Que el Estado adquiera el terreno en remate, evitando que un privado se quede con las viviendas. Y, como último recurso, apelar a la sensibilidad de los posibles oferentes para que no se presenten a la subasta. Hasta el momento, ninguna autoridad política ni judicial ha dado una respuesta. Resiliencia y organización Pese a todo, los vecinos siguen apostando a la autogestión. Han construido sus espacios comunes, sostienen la regularidad de los pagos y mantienen la esperanza de una solución política o judicial que evite lo que sería una injusticia flagrante: la pérdida de sus hogares después de 21 años de cumplimiento. “No somos ocupantes, somos cooperativistas que pagamos cada mes lo que corresponde”, subraya Never Leites, recordando que su madre y muchos otros vecinos terminaron sus casas con esfuerzo propio, sin apoyo estatal. Llamado final:La cooperativa Primavera convocó por estas horas a sus vecinos y a la comunidad a una movilización en defensa del techo en Ruta 8 km 23, esquina Los Aromos, en el corazón de Barros Blancos.Esperan que, esta vez, el silencio institucional no sea la antesala de otra tragedia.
Varones Unidos y el doble femicidio: la misoginia como doctrina
Aunque algunos legisladores del Partido Nacional intenten proteger a una agrupación con la que trabajaron codo a codo —recordemos que Varones Unidos participó en la elaboración de la Ley de Corresponsabilidad en la Crianza, aprobada durante el gobierno de Luis Lacalle Pou— los hechos recientes exponen con crudeza el verdadero carácter ideológico de ese movimiento. Esa ley, que modificó el Código de la Niñez y la Adolescencia, se fundó en la premisa de que la violencia contra la mujer no constituye violencia directa contra los hijos, una idea que desde entonces marcó la agenda de los grupos antiderechos en Uruguay. Hoy, los propios integrantes de Varones Unidos refuerzan en sus redes sociales una narrativa que justifica políticamente el doble femicidio cometido por uno de sus fundadores, Pablo Laurta, quien asesinó a su expareja y a su exsuegra en Argentina antes de huir con su hijo de seis años. Un crimen que desnuda una ideología Laurta cruzó el río Uruguay clandestinamente en kayak durante la pandemia, asesinó a un taxista en Concordia para borrar rastros y luego ejecutó el doble femicidio. En sus redes y en el sitio oficial de la organización, Varones Unidos no solo evitó condenar los hechos, sino que publicó un texto titulado “Feminidad tóxica: el historial de coerción, manipulación y hostigamiento que marcaron el comportamiento de Luna Yardina”, refiriéndose así a la mujer asesinada. La nota —todavía visible en el portal varonesunidos.com— no expresa condolencia ni rechazo, sino una defensa del asesino. En ella se reproduce material privado y se busca instalar la idea de que la víctima “provocó” su propia muerte. “Varones Unidos sigue militando y reivindicando el femicidio”, señaló el programa La Noticia es Otra, que analizó la publicación en su emisión del lunes. “No es un hecho aislado: es coherente con una estructura ideológica que fomenta la violencia hacia las mujeres y los niños”. Complicidades políticas Desde el entorno del oficialismo surgieron intentos de desvincular a la organización del crimen. Senadoras y diputados del Partido Nacional y del Partido Colorado cuestionaron que se establezca un nexo entre Varones Unidos y el asesino, pese a que él mismo fue uno de sus líderes y voceros públicos durante años. “¿Cómo no va a haber vínculo? Si lo que promueven es exactamente el tipo de odio que desemboca en hechos así”, planteó en el programa. “Cuando el fundador de un grupo que reivindica la violencia machista comete un femicidio, eso no es casualidad: es consecuencia”. La violencia como consecuencia ideológica El espacio radial subrayó que la responsabilidad de Varones Unidos no radica solo en sus integrantes, sino en la doctrina que profesan y difunden: la negación sistemática de la violencia de género, la victimización del victimario y la relativización del feminicidio. “Así como se estudian los grupos nazis para entender la violencia política, hay que analizar estos grupos misóginos que preparan el terreno para la violencia machista”, sostuvo uno de los panelistas. “Su discurso es un modo de incubar el odio.” Silencios y apoyos El caso también expuso los silencios selectivos dentro del sistema político. Ningún jerarca de la coalición de gobierno se pronunció con firmeza sobre la responsabilidad ideológica de Varones Unidos, pese a su cercanía con la elaboración de políticas públicas en materia de familia y niñez. Mientras tanto, en sus redes, el grupo continúa publicando materiales que revictimizan a las mujeres asesinadas y apelan a un discurso de “defensa del hombre” que, lejos de la igualdad, encubre una ideología profundamente misógina. El asesinato de Luna Yardina y su madre no fue un hecho aislado ni un desborde individual. Fue, como dijo uno de los conductores del programa, “la consecuencia lógica de una prédica sostenida durante años”.